Legrand
Tweet
Logo Legrand
HOME Energías renovables: Chile mira hacia el Sol.

Energías renovables: Chile mira hacia el Sol

Legrand

Hasta hace seis años costaba ser optimista respecto al futuro desarrollo de la energía solar en nuestro país. Pero, una serie de condiciones políticas, sociales y económicas se conjugaron dándole un importante impulso. Falta aún -por supuesto- pero se trabaja con esperanza, ya que Chile es considerado entre los diez principales mercados de energía renovable en el mundo.

En el marco de los proyectos Fondap (Conicyt) para financiar centros de investigación en áreas prioritarias, nace SERC Chile a fines de 2012. Liderado por 7 universidades del país, la Fundación Chile y Fraunhofer Chile tiene como objetivo, "erigirse en líder mundial en investigación científica sobre energía solar, con especial énfasis en desarrollar el potencial de desierto de Atacama".

Lo encabeza el académico Rodrigo Palma, quien afirma que desde hace cinco años se han producido cambios notables en todos los parámetros vinculados a la energía solar. Demuestra su optimismo indicando como anécdota que entre 2010 y 2012, "nuestra planta de 23 KW en Huatacondo (cerca de Iquique), era la mayor del país". Hoy, en cambio, el potencial sobrepasa los 1.600 MW instalados y con resolución ambiental aprobada existen otros 14 mil más.



El gran cambio

Hasta 2004 Chile creyó que su acceso a una matriz energética diversificada estaba asegurado mediante el acuerdo de suministro de gas natural con Argentina suscrito años antes. Sin embargo, las reducciones en su envío se fueron agudizando y su corte total ocurrió en 2007. Por los siguientes seis años, se estuvo sumergido en una grave crisis energética, comenta el docente, derivada de una sequía, incertidumbre regulatoria y de conflictos sociales y ambientales con los grandes proyectos de generación, como Barrancones e Hidroaysén. El cuadro lo completaba un precio de 150 dólares por MWh. O sea, dice: "una situación insostenible".

Entonces, ocurre el milagro. Se produce a nivel mundial una baja generalizada de los costos de las energías solar y eólica, empezando a desarrollarse en Chile proyectos privados, "sin subsidios, como una forma de lidiar con la incertidumbre futura de los altos precios, gatillando una revolución de la energía solar en Chile", afirma. Esta situación, aclara, es inédita en el mundo porque siempre ha habido que incorporar subsidios para motivar el interés privado.

Ese fue el inicio.

Al proceso se suma la creación de centros de excelencia. SERC Chile es uno de ellos, orientado a la investigación, pero existen otros cuya tarea es la transferencia tecnológica. También aporta de manera clave a este impulso, el Programa Estratégico Solar de Corfo.

SERC Chile reúne a la mayor cantidad de científicos -unos 80 en el país- cuya motivación es el sol. Corfo acaba de adjudicarle el Centro de investigación de sistemas fotovoltaico de alta radicación (AtaMoS-TeC). Postularon en alianza con 19 empresas y dos centros extranjeros de alto nivel. La idea es promover el desarrollo tecnológico de la industria local de energía y no solo venderla: "queremos ser parte de la cadena de valor de la energía solar y de su proceso productivo", indica el científico.

También en pequeña escala

Argumenta Rodrigo Palma que el sol tiene otras formas de expresión, no solo desde la perspectiva eléctrica y desde las grandes plantas que es como se ha desarrollado en Chile. Expresa, por ejemplo, que en Dinamarca el cien por ciento de la generación de energía eólica y solar es distribuido en pequeña escala. En nuestro país, en cambio, de sus 1.600 MW solo 20 son a nivel distribuido.

En ese sentido, enfatiza el experto que existe un tremendo potencial de energía solar comunitaria todavía en pañales. Precisamente una de las líneas de trabajo de SERC Chile son las aplicaciones en pequeña escala, área en la que impulsa ya algunos proyectos. Es decir, explica, soluciones que tengan impacto económico en puestos de trabajo en la agricultura (potenciando el secado y la cadena de frío de la fruta); en el turismo (restaurantes con cocinas y hornos solares; albergues y descansos solares); ganadería, y en las ciudades en micro redes de abastecimiento como la panadería solar. También destaca que en acuicultura puede aportar al cultivo de camarones y truchas del río. Como se ve existe una amplia gama de potenciales usos que deben ser investigados, potenciados y aplicados para que el país se convierta en una potencia solar. Para ello está en desarrollo el proyecto Ayllo Solar en la región de Arica y Parinacota con el apoyo de la Fundación BHP-Billiton.

En la actualidad, de la capacidad eléctrica instalada en nuestro país el 8 por ciento es de origen solar. Claramente falta bastante para lograr exportar al resto de Sudamérica. Sin embargo, a juicio del investigador, es el momento de hacer esa apuesta porque otros países también están en lo mismo. "Tenemos la oportunidad de asumir un liderazgo mundial o quedarnos como espectadores. Las soluciones deben venir desde las grandes plantas pero también desde los hogares, y cuando se encuentren ambas tendencias Chile se convertirá en la capital del sol", concluye Rodrigo Palma.

Ver ediciones anteriores

 

Síguenos en nuestras redes sociales