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Avanzando hacia la eficiencia energética

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La eficiencia energética es una práctica aun poco extendida en nuestro país. Son pocas las empresas que realmente conocen su consumo más allá de la cuenta que pagan a fin de mes, ya que no disponen de buenos sistemas de medición ni de monitoreo. Sigue siendo -por tanto- un tema pendiente, aunque existen importantes avances en los últimos años.

Hace solo 13 años se comenzaron a levantar los primeros cimientos en este ámbito en Chile. En 2005, el gobierno de la época impulsa el Programa País de Eficiencia Energética y cinco años después nace el Ministerio de Energía y la Agencia de Eficiencia Energética, Acee. Esta última, con participación pública-privada, es el brazo ejecutor de las políticas ministeriales, a cargo de promover, fortalecer y consolidar el uso eficiente de la energía en el país.

En sus inicios tampoco había suficientes profesionales ni empresas capacitadas para abordar la eficiencia energética, por lo que fue necesario desarrollar esas competencias y habilidades. "Fue un periodo de aprendizaje, la Agencia tuvo que prepararse al igual que el mercado", recuerda Diego Lizana, director ejecutivo de la Acee.

Destaca que han tenido un rol muy fuerte en implementar las políticas públicas del Ministerio y en la capacitación a empresas que se hagan cargo de los requerimientos en esta materia. Sin embargo, la realidad chilena es que las empresas están poco informadas de sus consumos internos y no poseen las herramientas para una buena gestión. Señala, por ejemplo, que la industria, que más debiera preocuparse de la eficiencia, es la minería que consume un tercio de la energía a nivel nacional.

US$108 millones en inversión

En los últimos cuatro años, la Agencia se ha ocupado de la inversión de 108 millones de dólares en programas de eficiencia energética en industrias, hospitales, transporte y educación, entre otros. Estos recursos que provienen del Ministerio de Energía, de la Corfo pero también de entidades internacionales, para lo cual ha impulsado licitaciones y apoyo técnico a 182 proyectos.

Uno de los de mayor impacto, es la instalación de 115 mil led en el alumbrado público de 33 comunas, lo que beneficia a dos millones de personas, evitando la emisión de 15 mil toneladas de Co2 y ahorrando 352 millones de pesos a esas municipalidades.

Sin duda, el programa estrella es el de eficiencia energética en hospitales públicos. En 39 de ellos se ha mejorado climatización, iluminación, generación de calor y reemplazo de agua caliente sanitaria. El ahorro a la fecha en estos centros significa dos mil millones de pesos. Pero, también, resalta Diego Lizana, es fundamental el impacto en mejoramiento de la calidad de vida. Cita el caso del hospital base de Valdivia, que usaba carbón para generar calor y donde no se podían abrir las ventanas porque el hollín ingresaba al recinto hospitalario. "Era la fuente más contaminante de la región", afirma. Hoy, en cambio opera con equipamiento de alta eficiencia, terminando con la incongruencia de que un hospital estuviese enfermando a su población.

Falta de conciencia

Los expertos calculan que en dos décadas el consumo energético de Chile se triplicará, por lo que se hace urgente promover un cambio cultural en esta área. Diego Lizana remarca que este implica tanto a las personas como a las empresas para que sea efectivo. "Si la persona no apaga la luz al salir de su casa, tampoco lo hará en su empresa. No se puede separar el comportamiento en el hogar y en el trabajo, y si no logramos un cambio cultural en las personas, tampoco ocurrirá un cambio mayor en la industria", sentencia.

Añade que muchas veces los tomadores de decisión no perciben la importancia de incorporar la eficiencia energética y desconocen cómo esta impacta en la productividad y competitividad, siendo en promedio el retorno de la inversión de solo 2,8 años. Aun no se internaliza que el ahorro y el consumo eficiente son una fuente más de energía y que demanda tiempo y dinero concretarlo.

En ese sentido, el directivo de la Agencia expresa que desarrollan un programa educativo que abarca desde el nivel de párvulos a cuarto medio y que se ejecuta o se ha ejecutado en 411 establecimientos del país. Durante tres años, acompañan el colegio promoviendo competencias de los profesores y trabajando con la comunidad educativa; luego se van retirando para monitorear y apoyar a distancia.

Concluye que una ley de eficiencia energética podría apurar un cambio de hábitos. Hoy existe un proyecto en el Congreso, sin embargo, advierte el experto que con la falta de datos de la industria, no podría promulgarse una norma con un nivel de exigencia muy alto, porque serían muy pocos los sectores que podrían fijarse metas.

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